Charlotte Potteaux

Martes 26 / Palabra

Desde pequeña viví la hostelería como parte de mi día a día. Mis padres regentaban restaurantes con el afán de mejorarse cada día en lo que iban haciendo, y se encargan del trato al cliente. Creo que eso influyó mucho en que a la hora de elegir mi camino, entre las diferentes opciones a las que optaba, acabara estudiando en la escuela Vatel, aprendiendo a cómo gestionar y conocer la hostelería en todos sus sectores, haciendo mayor hincapié en el trato con las personas, en escucharlas, en entenderlas, en ese ejercicio de humildad que supone dar importancia a todo lo que pueda sacar una sonrisa a la persona con la que tratas, porque en nuestra profesión, si quieres destacar, necesitas regalar sonrisas y provocarlas.

Para ello trabajaba los fines de semana y aquellos ratos en los que libraba en Le pian, el negocio familiar que con tanto esfuerzo levantaron mi madre y mi hermana, profesora de Sumillería y Gerente del local, por si no lo había mencionado anteriormente, en mi localidad natal, en Nimes.

Una vez finalizado los estudios decidí continuar mi andadura en España, sin tener conocimiento de castellano, en The Ritz Carlton Abama, pasando durante 2 años por diferentes departamentos del hotel hasta acabar, como no, en la sala del restaurante MB, dos estrellas Michelin en Tenerife.

Actualmente, ya son dos años los que llevo en una de las mejores casas que he conocido nunca, con un equipo profesional y humano que solo busca la superación día a día, con ese recuerdo constante del por qué elegí este camino, reflejado en cada detalle que conforma la historia a la que actualmente pertenezco, en la que estoy sumergida… dirigiendo la sala de Azurmendi de Eneko Atxa.

Un pasado que me marcó, un presente que me pertenece y el cual quiero alargar en mis días… dejemos que pase el tiempo para hablar del futuro.